Hacer lo que a uno le gusta sin notar que es parte de la rutina, un ejemplo de lo que es buscar el propio destino.
La historia de una chica platense que hace muchas cosas y nada de eso es obligación, combinando familia, trabajo y pasatiempos. Mediante llamada telefónica, nos cuenta cómo lleva su vida en cuarentena sin dejar de hacer lo que hace en su vida cotidiana y sin salir de su casa.
Por Erika Yamila Hidalgo
Daiana Fonseca, o Regina Phalange como aparece en su cuenta de Facebook, es de la ciudad de La Plata y actúa pensando en su futuro, hace lo que le gusta como si no fuera parte de una rutina. Este sábado 23 de mayo, mediante llamada telefónica, nos cuenta cómo es su vida rodeada de trabajo con adultos mayores, música de rock, sus tres mascotas y proyectos con su novia.
Junto a su pareja Marcela, (Con quien está hace 5 años, es acompañante terapéutico y se engancha en los cursos que ella quiere hacer), viven en una casa que alquilan en el barrio Altos de San Lorenzo, rodeada de muchas plantas, una huerta y un patio donde en verano colocan una pelopincho para pasar el húmedo calor platense. Tienen un gato (Alfonso), una tortuga (Helena) y un perro (Arturo). Los chistes con ella nunca faltan y el buen humor no se hace esperar, la buena energía en la que cree se nota a leguas que la tiene.
Tras abandonar sus estudios (Uno de tantos que tiene), se considera “una profesora de inglés frustrada pero con unas ganas de enseñar que te cagás”, lo cual supo aprovechar porque la ayudó a componer sus canciones y a dar clases particulares. Es una chica que está acostumbrada a tratar con personas, que siempre da entrevistas ya que con el ambiente de la música que ella maneja estuvo en muchos programas de radio y recitales. Es completamente extrovertida, eso es lo que también la ayuda a pensar en el futuro y no tener miedo a los resultados.
Además de ser fanática de la serie Friends ama y vive como le gusta, haciendo lo que le hace bien teniendo 32 años. Trabaja como acompañante terapéutico en el “Centro de Día Sana Sana City Bell”, coordinando talleres para sus pacientes por videollamadas ya que no puede recibir a adultos mayores por la cuarentena debido a la pandemia de COVID-19, porque éstos están en edad de riesgo o pueden tener patologías de riesgo.
Antes de que se implementara el aislamiento obligatorio en el mes de marzo, se decidió suspender las actividades presenciales una semana antes mientras que los empleados continuaron yendo para terminar de hacer trabajos administrativos sin concurrentes (Pacientes). El equipo de trabajo ya estaba siendo capacitado con temas de coronavirus, dengue y chikungunya y luego se planteó tratar de seguir trabajando desde las casas llevando 10 días de organización. El Instituto tiene una seccional en Gonnet y otra en La Plata, con alrededor de 40 pacientes en cada uno y cada centro optó por una manera distinta de manejarse ante esta situación. Particularmente, desde la seccional de City Bell, donde trabaja Daiana, se propuso que cada tallerista de comedia musical, teatro, música, danza, artes plásticas, cocina y educación física, realice vídeos con rutinas para subir a las redes y así los pacientes puedan realizarlas desde sus hogares, pero al estar trabajando con ancianos de más de 60 años, no todos tienen acceso a redes sociales o Whatsapp así que se prefirió realizar los talleres mediante videollamada, lo cual consistía en que un tallerista, un acompañante terapéutico y dos concurrentes se conecten, esperando que los familiares o el acompañante que en algunos casos tienen a domicilio los ayuden. Se logró trabajar desde las casas como lo hacían en el Instituto pactando un día y horario. También se entrega alimentos y se arman cuadernillos con actividades cognitivas, para los que no podían o no querían hacer actividades en vivo. Las respuestas positivas que se esperaban se cumplieron. Los pacientes al estar acostumbrados a armar su rutina en base al Centro de Día, no cuestionaban las nuevas pautas planteadas. Es más, ellos extrañaban estar con sus compañeros porque los encuentros eran de lunes a viernes de 9 a 17 hs., al principio las llamadas eran desde el lado de la contención, preguntando cómo estaban y con quién y después todo fue marchando bien.
Daiana cantando con los concurrentes en el Centro de Día (Fuente: Facebook)
Daiana cantando en su ex banda, Alive. Fuente: Youtube
Algo más para agregar a su currículum es su capacitación como barbera, lo que ahora llaman “barberwoman”, si bien lo hizo por necesidad económica también lo hizo para cumplir la meta de aprender algo más de todo lo que le gusta. Espera a que se termine la cuarentena y se vaya normalizando todo para especializarse en peluquería femenina y poder trabajar desde su casa usando el espacio improvisado que tiene para atender a sus clientes, lo cual había empezado recientemente. Cree que todo tiene su arte, como el reiki y la sanación chamánica (Algo en lo que también puso el ojo y lo aprendió).
Espera tener entradas extras, por lo que además cocina los fines de semana pancitos saborizados y tortilla a la parrilla, aunque está complicada con las entregas porque no se puede andar libremente y no puede andar con su auto.
Sabe que no está en vacaciones por trabajar menos que antes y tener que quedarse en su casa con su familia y se cuestiona cuánto tiempo va a pasar hasta que IOMA, quien les paga por su trabajo en el Centro de Día, siga pagándoles el sueldo completo sin reducirlo o retrasarse.
Daiana le pone el pecho a las balas y sin enloquecer en el ínterin.
#perioencasa
Trabajo realizado para el Taller de Producción de Contenidos y Narrativas Gráficas.
Tecnicatura en Comunicación Digital.
Facultad de Periodismo y Comunicación Social.
UNLP.


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